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Cehegín vivió en la jornada de ayer un emotivo y multitudinario Domingo de Ramos, en el que sus calles se transformaron en la Jerusalén ceheginera, entre palmas y ramas de olivo, en una de las procesiones más esperadas y participativas de la Semana Santa.

 

La mañana comenzó con la tradicional bendición de las palmas y las ramas de olivo en el atrio del Convento de San Esteban, desde donde dio inicio la procesión de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén, recorriendo las calles del municipio entre una gran afluencia de vecinos y visitantes que abarrotaron el recorrido.

 

En el desfile procesional participaron distintas cofradías que llenaron de solemnidad y belleza este acto. Abrió la procesión la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que desfiló con el paso de La Conversión de la Samaritana.

 

A continuación, la cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén procesionó el tradicional paso de La Burrica, uno de los más representativos de esta jornada.

 

Cerraron el cortejo la cofradía San Juan Evangelista y María Santísima de la Misericordia, que desfilaron con su paso titular de San Juan Evangelista.

 

Una procesión cargada de simbolismo, fe y tradición que volvió a poner de manifiesto el profundo arraigo de la Semana Santa en Cehegín, en un año especialmente significativo marcado por el Año Jubilar de la Virgen de las Maravillas.

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